Soy un ser humano. Soy el ser humano que recuerda el ayer con el poder de su nula invocación. El listón de memoria en mi dedo se resbala con la intención de perderse en el olvido, tal como los segundos de las tardes de crepúsculo de esos años en el que la capacidad de retomar vuelos desde la ventana, con prepulsor una silla y la felicidad mis ojos revolotiando las nubes que un día, sin saber cómo ni por qué, desaparecieron y regresan a mi como un sueño o una ilusión. Del presente es la pequeña y única afirmación que me queda
Un ser humano también fuí, de los que guardan secretos bajo las almohadas, en papelitos pegados en alguna pared de ayer, tras el mueble centenario de la sala, en casettes de cinta en el radio de mi cuarto de adolescencia; el celular quemado de tertulias con ahora desconocidos sin nombre ni rostro. Un ser humano también fuí, yo que alguna vez me comporté de tal modo que creía, confiaba y tocaba. Tenía facultad de admirar, tenía razón para cambiar, y respiraba más allá de impulsos involuntarios. Un ser humano también fuí, de los que viven y son felices fuí.
Del presente es la pequeña y única afirmación que me queda, que por no perderlo a él, me perdí yo.
martes, marzo 04, 2008
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